jueves, 26 de marzo de 2009

un poco de culturilla

Me trasladé a la casa de geishas Iwasaki cuando aún no tenía cinco años y un año después comencé mi formación artística. Me encantaba el baile. Se convirtió en mi pasión; me entregué a él con gran fervor. Estaba decidida a ser la mejor y creo que lo conseguí.

La danza me ayudaba a seguir adelante cada vez que los demás requerimientos de la profesión me resultaban en extremo pesados. Literalmente, ya que no sobrepaso los cuarenta y cinco kilos, y un quimono y los adornos para el cabello suelen alcanzar los veinte. Era una carga excesiva. Yo me habría contentado con bailar, pero las exigencias del sistema me obligaron a debutar como maiko cuando todavía era una geisha adolescente a los quince años.

La casa de geishas Iwasaki estaba ubicada en el distrito de Gion Kobu de Kioto, el karyukai más célebre y tradicional de todos. Es la comunidad en la que viví durante toda mi carrera profesional.

En Gion Kobu no nos referimos a nosotras mismas como geishas (que significa “artistas”), sino que usamos un término más específico: geiko o “mujer del arte”. Una clase de geiko, famosa en el mundo entero como símbolo de Kioto, es la joven bailarina conocida como maiko o “mujer de la danza”. En consecuencia, en adelante emplearé las palabras geiko y maiko a lo largo del presente libro.

A los veinte años “me cambié el cuello”, cumpliendo así con el ritual de transición que simboliza el paso de maiko a geiko. A pesar de todo, a medida que iba consolidándome en la profesión, me sentía cada vez más decepcionada por la intolerancia de nuestro arcaico sistema. Por ello traté de impulsar reformas tendientes a promover las oportunidades educativas, la independencia económica y los derechos laborales de las mujeres de la comunidad, pero mi incapacidad para cambiar las cosas me desalentó hasta el extremo de que, al final, decidí retirarme y, para disgusto de los más conservadores, lo hice en pleno apogeo de mi fama, a la edad de treinta años. Cerré la casa de geishas Iwasaki, que entonces estaba bajo mi dirección, embalé los preciosos objetos que contenía y los valiosos quimonos, y me marché de Gion Kobu. Me casé y ahora tengo una familia.

Viví en el karyukai durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, época en la que Japón experimentó una transformación 

radical y la sociedad posfeudal se convirtió en una sociedad moderna. Pero yo pertenecía a otro mundo, un reino peculiar cuya identidad y misión dependían de que se preservasen las tradiciones del pasado. Y yo estaba empeñada en conseguirlo.

Las maiko y las geiko al inicio de su carrera viven y se forman en un establecimiento denominado okiya, que significa “posada” aunque casi siempre se traduce por “casa de geishas”. Siguen un rigidísimo programa de clases y ensayos, tan intenso como el de una primera bailarina, una concertista de piano o una cantante de ópera en Occidente. La propietaria de una okiya apoya de manera condicional a la geiko en sus esfuerzos para convertirse en profesional y, una vez que ésta ha debutado, la ayuda a organizar sus actividades. La joven 

geiko vive en la okiya durante un período estipulado -entre cinco y siete años, por lo general- y en ese tiempo la resarce de cuanto ha invertido en ella. A partir de ese momento se independiza y se instala por su cuenta, aunque continúa manteniendo una relación comercial con la okiya que la apadrinó.

La única excepción a esta regla es la geiko a quien se ha designado atotor¡, es decir, heredera de la casa y sucesora, que lleva el apellido de la okiya, ya sea por nacimiento o por adopción, y vive en ella durante toda su carrera profesional. Las maiko y las geiko desarrollan su actividad en exclusivos salones para banquetes conocidos como ochaya, una palabra que a menudo se traduce literalmente por “salón de té”. Allí, ejercemos de anfitrionas en fiestas privadas a las que asisten selectos grupos de invitados. También actuamos en público en una serie de festivales anuales, los más famosos de los cuales son los Miyako Odori o “Bailes de los Cerezos”.

Las exhibiciones de danza son de una gran vistosidad y congregan a espectadores de todo el mundo. Los Miyako Odori se representan en nuestro propio teatro, el Kaburenjo, en el mes de abril.

Existe un gran misterio acerca de lo que significa ser una geisha o, en mi caso, una geiko, y no son pocos los equívocos que suscita nuestra profesión. Espero que mi relato contribuya a esclarecerla y, a la vez, sirva de testimonio de este singular componente de la historia cultural japonesa.

Y ahora les ruego que me acompañen en este extraordinario viaje por el mundo de Gion Kobu.

 Me encantó este libro y os lo recomiendo a todos, al que se lo lea...espero que le guste tanto como a mi.


9 Comments:

  1. Perro said...
    No me ha dao tiempo a leerte, pero me adjudico la canción que me encanta. Besos.
    Kiara said...
    UMMM muy interesante ...

    kissess :D


    (disculpa no tengo mas tempo para extenderme en el comentario, tengo mal el internet y me deja tirada chauuu :( )
    kar said...
    jajaja bueno pues si teneis algun tiempecito... leeros el libro... bueno siempre y cuando os guste el mundo de las geishas....
    Por cierto Ivan no se si sabes de donde es la cancion :P
    Besitos a los dos
    KINY said...
    no es la historia de un banquero, no es la historia de españa, es la historia de una geisha


    Tú sabes que yo con la Geisha no me mola mucho!!!!!!!!!!!!!

    :(:(:)

    Pero tú me encantas y tu blog tambien, y los colores de los trajes!

    besotes! besotes! besotes!
    VieRneS
    Desastrilla said...
    pues pinta muy bien, lo apunto para proximas adquisiciones ejejeje yo me lei memorias de una geisha y me gusto mucho, la peli tampoco esta nada mal :))) buen finde nenaaaaaaaaaaaaaa
    kar said...
    jajja kiny tu no te preocupes k yo ya sabia k esto a ti no te iba a molar...pero seguiremos compartiendo Crepusculo jaja
    kar said...
    yo tb me lei memorias de una geisha pero realmente este me gusto muchisimo mas... ademas esta es la verdadera historia :P
    Un besito Desastrilla y buen finde a ti tb!!!
    Perro said...
    Pos no.. se se de donde es pero.. no se porque me lo imagino... ainssss. besosssss.
    kar said...
    pues pa mi k no te lo imaginas por que es de una serie manga jajajaj

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